El reciente análisis de Mackarena Calderón Angulo, presidenta del Colegio de Periodistas de Tarapacá, abre una reflexión urgente sobre la resiliencia de los medios locales frente a emergencias meteorológicas e interrupciones eléctricas. Casos como el de Radio Huantajaya y Radio La Mega, que han incorporado paneles solares mediante fondos de fomento público, muestran avances valiosos para mantener la continuidad operativa. Sin embargo, la infraestructura es solo una parte de la ecuación. Surge así un interrogante de fondo que involucra tanto a los medios locales como a los nacionales: ¿Cuál es la verdadera coherencia del ejercicio periodístico frente a los desafíos del cambio climático?

De la gestión de la emergencia a la educación socioambiental

Durante situaciones de crisis meteorológica, la labor inmediata de la prensa suele concentrarse en dar cobertura a las acciones de las autoridades, reportar los cortes de suministros y difundir los balances oficiales. Si bien la entrega de información oportuna y de utilidad pública durante el evento catastrófico es un deber insustituible, reducir la función de los medios a una mera caja de resonancia institucional resulta insuficiente para abordar la magnitud del problema.

El cambio climático no es solo un fenómeno contingente de mal tiempo, sino una crisis estructural en la que intervienen la acción humana y las dinámicas comunitarias. Ante ello, la comunicación pública enfrenta el reto de asumir un rol formativo y educativo que vaya más allá de la respuesta ante el desastre.

La responsabilidad individual y la acción cotidiana

Para lograr una postura coherente, se sugiere promover la conciencia sobre la responsabilidad individual mediante la divulgación y la sensibilización sobre conductas esenciales como por ejemplo:

  • Gestión y acumulación de basura: Exponer cómo la generación indiscriminada de residuos y la falta de reciclaje agravan los problemas de drenaje, contaminan espacios públicos y colapsan la infraestructura comunitaria durante temporales.
  • Protección de afluentes y ecosistemas naturales: Educar sobre la conservación de ríos, quebradas y humedales, destacando su función crucial como barreras naturales frente a inundaciones y sequías.
  • Cultura de la sostenibilidad cotidiana: Visibilizar que cada pequeña acción —desde la eficiencia energética en los hogares hasta el cuidado del entorno inmediato— contribuye a reducir la vulnerabilidad territorial ante eventos climáticos severos.

La coherencia de la prensa no se agota con contar con paneles solares para mantenerse al aire en medio de un apagón. La verdadera resiliencia comunicacional exige que la pauta periodística mantenga una agenda continua de educación socioambiental.

Tanto en las regiones como en las grandes metrópolis, los medios de comunicación deben trascender la cobertura reactiva y asumir plenamente su compromiso de educar a la ciudadanía para prevenir, mitigar y transformar activamente la relación con su territorio.